Estuve buscando una traducción adecuada del poema “El Cuervo”, de Poe, y descubrí que no hay ninguna decente. Todas pierden la aliteración, las rimas, y las emociones asociadas porque tratan de ser muy literales, o al contrario, son demasiado españolas y convierten todo en castellano incomprensible para los latinoamericanos. Así que decidí crear mi propia versión. No es exactamente igual al original, ni es exactamente diferente, pero intenté traducir el espíritu del texto mas que palabra por palabra.
Ayúdame Vincent Price. U Hómero Simpson.
El Cuervo - Edgard Allan Poe - 1845
Sucedió una noche, en que meditabundo y cansado,
Leyendo viejos libros de saber olvidado,
Fui súbitamente despertado, por un sonido apagado,
Golpeando suavemente, la puerta de mi habitación.
“Un visitante”, pensé, a la puerta de mi habitación-
Sólo eso, y nada más.
Ah, claramente recuerdo el frío Diciembre,
Con las brasas creando sombras fantasmales en el salón.
Esperaba ansioso la mañana; creyendo que traería calma
O alivio para mi nostalgia - mi nostalgia de Lenore -
Aquella bella y única dama nombrada por los ángeles Lenore -
Ya sin nombre a la sazón.
El incierto roce de la seda en cada púrpura cortina
Me excitaba - me llenaba de un nuevo y fantástico terror;
Con mi apurado corazón latiendo, permanecí solo repitiendo:
“Es sólo un visitante, golpeando la puerta de mi habitación -
Alguien que llegó tarde pidiendo entrar a mi habitación” -
Solo eso, y nada mas.
Saqué fuerza de flaquezas; y dejé pronto de dudar,
“Señor”, dije, “O señora, disculpe usted mi demora;
Pero es que estaba adormilado y tan suavemente ha golpeado,
Tan delicadamente ha golpeado, golpeado así sin mas,
Que casi no le escucho” - y abriendo la puerta hasta atrás-
Vi solo oscuridad, y nada mas.
Hacia el vacío permanecí mirando, de pie, quieto y temeroso,
Dudando, imaginando cosas que traerían a cualquiera terror;
Pero el silencio no fue roto, y la oscuridad no cedió ni un poco,
Y la única palabra hablada fue apenas pronunciada, “¡Lenore!”
Esto susurré, y un eco murmuró de vuelta la palabra, “¡Lenore!”
Solo esto, y nada más.
Regresé a mi habitación alterado, con mi espíritu inflamado,
Y pronto escuché intensamente un nuevo golpetear.
“Seguramente”, dije, “una rama golpea mi ventana;
Averigüemos, pues, que es, y ya este misterio a explorar -
Que mi corazón se calme un poco y este misterio explorar; -
¡Es el viento, y nada más !”
Fue aquí que abrí la ventana, y con aleteo y estruendo,
Entro un encorvado cuervo de antiguo paso y de altivo mirar,
No me hizo caso alguno; y nada en su paso lo detuvo;
Orgulloso como un noble, se irguió alto en mi umbral -
Posado en el busto de Pallas que se erige en mi umbral -
Posado, quieto, y nada más.
La vista de esta ave de ébano convirtió en sonrisa mi pesar,
Dada su grave actitud y su serio y distinguido andar.
“Aunque tuvieras razón para ello”, le dije, “no eres de amilanar.”
Terriblemente serio y antiguo cuervo procedente del nocturno mar -
¡Dime como te han bautizado en el plutónico y nocturno mar!”
Y dijo el cuervo, “Nunca Más”.
Sorprendente fue oír a esta torpe ave enunciar claramente,
Aunque su respuesta simple no significó mucho mas;
Sin embargo era extraño pues no cualquier ser humano
Había sido bendecido con la imagen de tal ave en su umbral -
Pájaro o bestia posado sobre el el bulto esculpido en su umbral,
Con un nombre tal, “Nunca más”.
Pero el cuervo, solitariamente sentado en el plácido busto, solo dijo,
Esa única palabra, como si en esa palabra pudiera su alma volcar.
Así que respondí diciendo “Como otros tantos te has de marchar,
Y en la mañana te habrás ido, como mis sueños de años ha.”
Y el cuervo entonces dijo, “Nunca más”.
Sorprendido de tal manera ante respuesta tan clara y certera,
“Sin duda”, me dije, “lo que habla es solo un texto falaz,
Aprendido de algún amo infeliz a quien le golpearon tragedias,
Una tras otra hasta que sus frases sólo esa melodía llevaban,
Lamentos melancólicos con los que su discurso cargaba
De “Nunca, nunca más.”
Pero el cuervo aún traía a mi triste alma una sonrisa,
Rápido acomodé un sillón en frente del ave, el busto y el portal;
Sobre el terciopelo descansando, me quedé encajando
Idea con idea, pensando, que es lo que esta ave mordaz -
Que es lo que esta seria, torpe, horrible, flaca y ominosa ave mordaz
Quería decir con “Nunca Mas.”
Pensando permanecí sentado, ni una sílaba habiendo hablado
Al ave cuyos fieros ojos mi corazón intentaban penetrar;
Y así me quedé ensimismado, con la cabeza apoyado
sobre el suave terciopelo del sillón cubierto por la luz fugaz,
Este suave terciopelo violeta del sillón cubierto por esta luz fugaz,
Que ella no tocará, ah, ¡nunca más!
Luego, sentí como el aire se tornó denso, perfumado con un dulce incienso
Como traído por ángeles de delicados pasos y delicado andar .
“Criatura”, lloré, “Vuestro Dios os ha oído - por estos ángeles ha traído
De los recuerdos de Lenore descanso - ¡descanso, olvido y paz!
Bebe, bebe este dulce olvido ausente, ¡y deja a Lenore en paz!
Y dijo el cuervo, “¡Nunca más!”
“¡Pájaro de mal agüero!”, dije, “Profeta nefasto, Ave o Fausto! -
Si te enviaron para tentarme, o fue la tormenta y el azar,
Desolado aunque esperanzado, en este desierto embrujado -
En este hogar de horror ahogado - te imploro, dime la verdad -
Acaso - ¿Acaso encontraré la paz? - te imploro, dime, ¡dime la verdad!”
Y dijo el cuervo, “Nunca mas.”
“¡Profeta!” dije, “¡ser malvado! - profeta o pájaro endiablado!
Por el cielo que nos cubre - por el Dios que adoramos -
Dile a este espíritu de pena sumiso, si en el lejano paraíso,
Se encontrará con la pura dama, a quien los ángeles llamaron Lenore -
Se encontrará con la radiante y única dama, llamada por los ángeles Lenore?”
Y dijo el cuervo, “¡Nunca más!”
“¡Que esa palabra señale tu partida, ave o demonio!” grité exaltado -
“¡Vuelve a la tempestad y la noche del plutónico mar!
¡Retira tu cuerpo emplumado, y la mentira que tu alma ha hablado!
¡Deja mi soledad intacta! - ¡Sal del busto sobre mi portal !
¡Saca tu torvo pico de mi corazón, y retira tu forma de mi portal!”
Y dijo el cuervo, “Nunca más.”
Y el cuervo, sin moverse, esta aún sentado, aún sentado
En el pálido busto de Pallas esculpido sobre mi portal;
Y sus ojos han adquirido el aspecto de un demonio dormido,
Y la lámpara proyecta en el piso su sombra tenaz;
Y mi alma de esa sombra que flota sobre el piso de manera tenaz
No podrá alejarse - Nunca más !